Las bacterias intestinales y lo que comen

Qué alimentos nutren a qué microbios y formas sencillas de cuidar tu intestino.

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A distintos microbios les gustan distintos alimentos. Abre una sección cada vez.

Unos 7 min de lectura

Tipos de bacterias intestinales y lo que comen

En el intestino hay miles de especies, y cada grupo tiene sus alimentos favoritos. La comunidad científica no los considera simplemente “buenos” o “malos”. Importan el contexto, la cepa y el equilibrio. Estos son algunos grupos bien estudiados:

Bifidobacterium

Son comunes en el intestino y en algunos productos probióticos y lácteos fermentados. Se alimentan de fibras prebióticas como la inulina y los fructooligosacáridos, presentes en la cebolla, el ajo, el puerro, los espárragos, los plátanos y la avena. Producen acetato y ácido láctico, que ayudan a mantener sano el entorno intestinal.

Lactobacillus y géneros emparentados

Se encuentran en el yogur con cultivos vivos, el kéfir, el chucrut y el kimchi. Fermentan los azúcares y los convierten en ácido láctico. Se cree que muchas cepas probióticas pasan por el intestino en lugar de instalarse de forma permanente. El grupo se reorganizó en varios géneros en 2020.

Faecalibacterium prausnitzii

Uno de los principales productores de butirato, que alimenta las células que recubren el colon y tiene efectos antiinflamatorios. Se alimenta de las fibras de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Sus niveles son más bajos en la enfermedad inflamatoria intestinal, y en un estudio amplio de 2019 los niveles más altos se relacionaron con una mejor calidad de vida.

Roseburia, Coprococcus y otros productores de butirato

Estas bacterias también convierten la fibra y el almidón resistente (presente en los cereales integrales, las legumbres y las papas o el arroz enfriados) en butirato. En el estudio de 2019 mencionado antes, Coprococcus se encontraba en niveles más bajos en las personas con depresión. Se trata de una asociación.

Akkermansia muciniphila

Vive en la capa protectora de moco del intestino y se alimenta de mucina. Los niveles más altos se asocian con la salud metabólica y con un revestimiento intestinal sano. Algunas investigaciones, sobre todo en animales, sugieren que los alimentos ricos en polifenoles, como los frutos rojos, la granada y los arándanos rojos, y la fibra vegetal podrían favorecerla. La evidencia en personas sigue siendo limitada.

Bacteroides y Prevotella

Son dos grupos grandes y comunes. Prevotella se ha relacionado con dietas ricas en vegetales, de tipo mediterráneo, y con la producción de ácidos grasos de cadena corta (De Filippis et al., 2016). Bacteroides se ha relacionado con dietas con más proteína y grasa de origen animal, aunque los estudios que analizan subgrupos más específicos muestran que el panorama es más complejo. Ninguno es “malo”. Reflejan patrones de alimentación mantenidos a largo plazo.

Microbios que pueden causar problemas

Algunos microbios pueden proliferar en exceso cuando se altera el equilibrio. Clostridioides difficile puede proliferar después de tomar antibióticos y causar diarrea intensa. Ciertas Enterobacteriaceae, como algunas cepas de E. coli, tienden a aumentar con la inflamación intestinal. Consulta con un profesional de la medicina si la diarrea es intensa o persistente.

La conclusión: una alimentación variada y mayormente de origen vegetal nutre a muchos grupos distintos a la vez, y por eso el objetivo es la diversidad.

Cómo cuidar tu intestino y tu estado de ánimo
  • Come una variedad de vegetales. En un estudio amplio de ciencia ciudadana (el American Gut Project), las personas que comían más de 30 tipos distintos de vegetales a la semana tenían microbios intestinales más diversos que quienes comían 10 o menos. Los recuentos los informaban las propias personas, así que esto muestra una asociación. Cuentan las verduras, las frutas, los cereales integrales, los frijoles, las lentejas, los frutos secos, las semillas, las hierbas y las especias.
  • Consume suficiente fibra. La mayoría de los adultos come mucha menos de la recomendada, a menudo alrededor de 15 g al día. Una meta habitual es 14 g por cada 1000 calorías, es decir, unos 25 g al día para las mujeres y 38 g para los hombres (orientación de EE. UU.; las metas varían según el país y la edad). Aumenta la cantidad poco a poco y bebe agua para reducir los gases y la hinchazón.
  • Añade alimentos fermentados. En un ensayo de la Universidad de Stanford de 2021 con 36 adultos sanos, comer más alimentos fermentados (como yogur, kéfir, kimchi y kombucha) durante 10 semanas aumentó la diversidad de microbios y redujo los marcadores de inflamación. Una dieta rica en fibra no aumentó la diversidad en el mismo periodo. Fue un estudio pequeño y de corta duración. Elige productos con cultivos vivos y empieza con raciones pequeñas.
  • Prueba un patrón de tipo mediterráneo. En el ensayo SMILES, los adultos con depresión de moderada a grave que recibieron apoyo de un profesional de la nutrición para seguir durante 12 semanas una dieta mediterránea modificada mejoraron más que un grupo de comparación que recibió apoyo social. Fue un ensayo pequeño, no midió los microbios intestinales y la dieta se añadió a la atención habitual, no la sustituyó.
  • Limita lo que tiende a ir en tu contra. En estudios observacionales, los patrones de alimentación con muchos alimentos ultraprocesados se relacionan con más probabilidades de depresión (Lane et al., 2022). Estos estudios muestran una asociación, no la prueba de una causa.
  • Muévete, duerme y calma tu estrés. La actividad física regular, dormir de forma constante y las prácticas para reducir el estrés influyen en la digestión y en las señales del intestino. Consulta nuestras Herramientas para practicar la respiración y la meditación.
  • Usa los antibióticos con criterio. Tómalos solo cuando te los recete un profesional de la salud y exactamente como te indique.
¿Y los probióticos? Los probióticos son microbios vivos que se venden como suplementos. El National Center for Complementary and Integrative Health (Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de EE. UU.) señala que falta evidencia sólida para la mayoría de los usos, con cierto respaldo en afecciones como la diarrea asociada a los antibióticos. Los efectos dependen de la cepa concreta, y los resultados de los ensayos sobre salud mental han sido poco uniformes. Suelen causar pocos efectos secundarios, pero las personas con el sistema inmunitario debilitado o con una enfermedad grave, y los bebés prematuros, pueden correr riesgos serios. Habla antes con tu médico o médica. Los probióticos no sustituyen el tratamiento de la depresión ni de la ansiedad.
Cuándo pedir ayuda: Habla con un profesional de la medicina si tienes cambios duraderos en el hábito intestinal, sangre en las heces, pérdida de peso sin explicación o dolor intenso, o si los síntomas digestivos aparecen junto con síntomas del estado de ánimo. Evita las dietas estrictas o depurativas sin orientación y, si los pensamientos sobre la comida te absorben, acude a un profesional que trate los problemas con la alimentación. Si el ánimo bajo o la ansiedad afectan a tu vida, una persona terapeuta con licencia o título habilitante puede ayudarte. Consulta Cómo elegir a un terapeuta. Si estás en crisis, pide ayuda: en EE. UU., llama o envía un mensaje de texto al 988 (pulsa 2 para español); en España, llama al 024; en México, al 800 911 2000; en otros países, busca una línea de ayuda en findahelpline.com. Si estás en peligro inmediato, llama al número local de emergencias.
Fuentes

Fuentes de la sección sobre el eje intestino-cerebro

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